¿Cómo funciona un techo verde?

Los techos verdes son una tendencia de la construcciones ecológicas que trae beneficios tanto para el medio ambiente como para las personas que habitan los edificios. Te explicamos cómo funcionan.

Green roof of City Hall in Chicago Illinois

El problema de contaminación ambiental que sufre nuestro planeta en la actualidad está estimulando a las empresas a encontrar soluciones creativas para disminuir su impacto negativo sobre los ecosistemas.

En este escenario, una de las últimas tendencias en diseño y construcción son los techos verdes, conjunto de azoteas cubiertas de vegetación que cumplen varias funciones ecológicas.

Si bien su popularidad ha crecido mucho en distintos países durante los últimos años, lo cierto es que esta técnica se ha usado en los países escandinavos desde hace mucho tiempo. Uno de los ejemplos más antiguos es un techo de césped construido en el siglo XVIII en Heidal, Noruega.

Hoy las tecnologías han evolucionado y han llevado esta práctica a edificios y viviendas de gran tamaño. Algunos de ellos están orientados a cultivar especies locales y construir diseños ornamentales, mientras otros tienen techos que son verdaderos parques recreativos llenos de naturaleza.

En Hildebrandt Gruppe especificamos esta solución en el proyecto del Centro de Justicia de Viña del Mar, participando de los esfuerzos por disminuir el impacto de las edificaciones en el medio ambiente.

¿Cómo funcionan y cuáles son sus efectos?

Existen varios modelos de techos que aplican esta tecnología. La principal dificultad radica en proteger el techo de la humedad y las raíces, manteniendo las plantas con una adecuada hidratación. Esto se logra aplicando varias capas entre el muro y los elementos orgánicos.

techo verde

En términos generales un techo verde necesita un sistema de drenaje, una protección para la estructura y un área de crecimiento. Ordenadas según su posición, las principales capas que los componen son:

De acuerdo a su tamaño y función se pueden dividir en dos categorías: Intensivos y extensivos. Los primeros son parques elevados habilitados para la gente. Por esto, cuentan con un soporte complejo que aguanta mucho peso. Los segundos, en cambio, contienen especies nativas que requieren poca mantención por su buena capacidad de regeneración y supervivencia. Estos últimos son más livianos y no pueden ser usados como terrazas.

Ambos tipos de azoteas producen un efecto de aislación natural en los edificios, por lo que reducen los costos de energía. Además, mejoran la calidad del aire y ayudan a combatir el efecto de isla de calor, ya que absorben la radiación solar a diferencia de las superficies de hormigón y asfalto, las cuales producen un sobrecalentamiento en la atmósfera.

    09.03.2016 | 06:09hrs
    Gracias por el aporte. Es una técnica cada vez mas extendida. Y hacen falta artículos como este que muestren como funciona.
      09.03.2016 | 08:58hrs
      Muchas gracias Carlos, nos alegra contribuir a la difusión de este tipo de contenido. Saludos.
    20.07.2017 | 22:57hrs
    Saludos, Intereso poder hacer de esta tecnología una accesible economicamente, conoces si hay algún suplidor de los componentes de esta tecnología con el que pueda hacer un acuerdo de representatividad en mi país. Si conoce de alguien puede escribir a mi correo electrónico para asi ponernos en contacto.Muchas gracias y excelente información...


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