Por | Arquitectura | 05.04.2016

¿En qué consiste la arquitectura bioclimática?

La arquitectura bioclimática estudia las condiciones naturales del entorno para aprovechar los recursos y alcanzar el confort térmico. Explicamos cómo funciona y cuáles son los elementos que considera.

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Antes de desarrollo de tecnologías y materiales, las personas usaban los recursos que les ofrecía la naturaleza para protegerse del frío y el calor. Los árboles, montañas, ríos, vientos y el sol, por mencionar algunos, eran los elementos que determinaban la climatización de sus hogares.

Muchos olvidaron estos conocimientos cuando la tecnología comenzó a ofrecer soluciones, las que pueden ser muy prácticas, pero usualmente utilizan muchos recursos y/o contaminan el medio ambiente.

La arquitectura bioclimática rescata algunos de los conocimientos de nuestros ancestros al considerar las condiciones del entorno para diseñar edificios que ofrecen un confort térmico aprovechando los recursos naturales.

Conceptos y técnicas de la arquitectura bioclimática

Para alcanzar sus objetivos, la arquitectura bioclimática coordina el diseño del edificio, los detalles constructivos, los espacios arquitectónicos y los elementos del exterior, aplicando una serie de técnicas y manejando ciertos factores. Algunos de los más importantes son:

Trayectoria solar

La trayectoria de la luz solar varía en las distintas estaciones, afectando la radiación que reciben las fachadas. Por ejemplo, en invierno el lado sur recibe casi toda la radiación, mientras que en verano las fachadas este y oeste reciben la mayor parte de la luz durante la mañana y la tarde.

Radiación directa, difusa y reflejada

La manera en que la energía solar incidente en una superficie también tiene efectos sobre el edificio. Hay tres formas posibles:

Formas de transmisión del calor

Los mecanismos de transmisión del calor afectan el comportamiento térmico de un edificio de distintas formas:

Capacidad calorífica e inercia térmica

Una estructura tiene una alta capacidad calorífica cuando es capaz de almacenar mucho calor y mucha inercia térmica cuando sube o baja su temperatura lentamente.

Idealmente, los edificios deben acumular y liberar calor lentamente para evitar los cambios bruscos de temperatura.

Ubicación y clima

Todos los elementos naturales y artificiales del entorno pueden influir en el comportamiento del edificio. El primer estudio que debe hacerse es sobre las condiciones climáticas y la ubicación, considerando:

También se debe considerar que es posible intervenir el entorno añadiendo o quitando vegetación, modificando elevaciones o creando lagos artificiales, por ejemplo.

Forma y orientación

La forma y la orientación del edificio determinarán la superficie de contacto con el exterior, la cantidad de luz solar que recibe y su respuesta frente a los vientos.

Aislamiento y masa térmica

Los materiales aislantes y la masa térmica buscan optimizar el almacenamiento y liberación del calor, y reducir los cambios bruscos de temperatura. Idealmente, un edificios almacenará calor solar durante el día para liberarlo progresivamente durante la noche.

Aprovechamiento climático del suelo

Los cambios de temperatura del suelo también deben ser considerados. Su inercia térmica hace que las oscilaciones exteriores se amortigüen, y alcanzada cierta profundidad, el calor se mantiene constante.

Muchos piensan que esta arquitectura requiere incrementar la inversión inicial, pero esto no es necesariamente cierto.

En Hildebrandt Gruppe estamos capacitados para realizar este tipo de proyectos incluyendo técnicas para aprovechar los recursos naturales desde las primeras etapas, lo que asegurará un ahorro importante en la posterior mantención del edificio y un aporte al cuidado del medio ambiente.



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